jueves, 5 de noviembre de 2026

CRUCERO POR EL RIN. 6


 SEXTO DÍA.  5 DE NOVIEMBRE DE 202

Amberes · La ciudad de los diamantes

La leyenda cuenta que un gigante llamado Antigoon cobraba un peaje a quienes pretendían cruzar el río Escalda. A quienes se negaban a pagar les cortaba una mano y la arrojaba al río. Hasta que un soldado romano, Silvio Brabón (Brabo), consiguió derrotarlo, le cortó la mano y la lanzó al agua. De esta leyenda procede la explicación tradicional del nombre Antwerpen, relacionado con la expresión neerlandesa hand werpen, que significa «lanzar la mano». Una historia que ha quedado para siempre ligada a la identidad de la ciudad.

Comenzamos la jornada a las 10:00, lo que significa que hemos dormido un par de horas más que en días anteriores. El cuerpo empieza a acusar tanta actividad; los años no pasan en balde y ya tenemos una edad para tomarnos las cosas con algo más de calma.

Visitamos el casco antiguo, incluida la catedral de Nuestra Señora, que contemplamos por fuera. Yo ya conocía aquella zona de la noche anterior, cuando tuve ocasión de admirarla iluminada. Una auténtica belleza, de esas que invitan a detenerse y disfrutar del momento.

Después nos dirigimos hacia la parte más moderna de la ciudad, donde visitamos, entre otros lugares, la estación central de ferrocarril y la espectacular Stadsfeestzaal, cuyo nombre se traduce literalmente como «sala de fiestas de la ciudad».

La estación central de Amberes merece capítulo aparte. Inaugurada en 1905, está considerada una de las más bellas del mundo. Su combinación de piedra, mármol, hierro y una impresionante cúpula le confiere un aspecto más propio de un palacio que de una infraestructura ferroviaria. Los belgas la llaman Spoorwegkathedraal, es decir, «la catedral del ferrocarril». Y no les falta razón: basta con entrar y mirar hacia arriba para comprenderlo.

Amberes es también una de las grandes capitales mundiales del diamante. Durante siglos ha sido un centro fundamental para su comercio, compraventa y tallado. El conocido distrito del diamante se encuentra precisamente en las inmediaciones de la estación central. Históricamente, una parte importante de esta actividad ha estado vinculada a la comunidad judía, aunque hoy participan comerciantes de numerosas nacionalidades.

Otro de los pilares de la ciudad es su puerto, uno de los más importantes de Europa. Su situación estratégica junto al río Escalda, aunque a cierta distancia del mar, ha sido determinante para su desarrollo comercial. Una curiosidad: el Escalda está sometido a las mareas, por lo que el nivel de sus aguas experimenta variaciones importantes incluso a muchos kilómetros de la costa.

También merece una mención especial la catedral de Nuestra Señora, cuya torre alcanza los 123 metros de altura y constituye uno de los grandes símbolos de Amberes. El proyecto original contemplaba dos torres, pero finalmente solo una llegó a completarse. En su interior se conservan cuatro importantes obras de Rubens, que convierten la visita en una cita imprescindible para los amantes del arte.

Y, para terminar, una pequeña nota de la noche anterior: tuve la suerte de disfrutar de la actuación en directo de un trío de jazz en un bar del casco antiguo. Una de esas agradables sorpresas que hacen que un viaje no se limite a visitar monumentos, sino que también permita descubrir el ambiente y la vida cotidiana de sus ciudades.


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