SÉPTIMO DÍA. 6 DE NOVIEMBRE DE 2026
Entre el puerto de Amberes, los molinos de Kinderdijk y la noche de Utrecht
La fiesta de la noche anterior a bordo terminó a las doce. A partir de ese momento, y durante varios kilómetros de navegación fluvial, permanecí entretenido contemplando desde mi camarote la intensa actividad portuaria de Amberes.
Estamos ante el segundo puerto más grande de Europa, después del de Róterdam, y uno de los grandes centros logísticos, industriales y petroquímicos del continente. Aunque se encuentra a unos 80 kilómetros tierra adentro, su conexión con el mar del Norte a través del río Escalda le permite mantener un acceso privilegiado a los principales mercados europeos, especialmente Alemania, Francia y los Países Bajos.
Sus dimensiones impresionan: más de 14.000 hectáreas de superficie, alrededor de 125 kilómetros de muelles y uno de los mayores complejos integrados de refino y petroquímica de Europa. Entre sus grandes obras de ingeniería destaca la esclusa de Kieldrecht, considerada una de las mayores del mundo. Un auténtico gigante industrial que, incluso de noche, no parece descansar.
Gorinchem, una joya fortificada
Nuestra siguiente parada fue Gorinchem, una preciosa localidad de Holanda Meridional que conserva buena parte de su encanto histórico. Su atractivo reside especialmente en las antiguas fortificaciones, el puerto y un casco histórico que invita a pasear sin prisas.
Uno de sus espacios más representativos es la Grote Markt, la plaza mayor, rodeada de edificios históricos, terrazas y el antiguo ayuntamiento, que hoy alberga el museo municipal. También destaca un tradicional molino de viento holandés, situado sobre las antiguas murallas, una estampa que parece resumir buena parte de la esencia de los Países Bajos.
La ciudad guarda algunas historias curiosas. Durante su época de esplendor comercial llegó a ocupar un lugar destacado entre las ciudades neerlandesas, hasta el punto de ser conocida como la octava ciudad de Holanda.
También está vinculada a los llamados mártires de Gorcum. En 1572, diecinueve religiosos católicos fueron ejecutados en Brielle, un episodio histórico que quedó estrechamente ligado a Gorinchem.
Y aquí nació Hendrick Hamel, un marinero neerlandés que, tras naufragar en Corea en 1653, permaneció allí durante trece años. A su regreso escribió un relato sobre aquella experiencia que contribuyó a dar a conocer Corea en Europa.
Kinderdijk, el paisaje más emblemático de Holanda
Durante la navegación tuvimos ocasión de contemplar uno de los paisajes más representativos de los Países Bajos: Kinderdijk, el conjunto de molinos de viento más famoso del país.
Son diecinueve molinos históricos, construidos en el siglo XVIII, que forman parte de un extraordinario sistema hidráulico destinado a controlar el agua y evitar las inundaciones en unas tierras ganadas al mar y situadas, en buena medida, por debajo de su nivel.
Están distribuidos junto a los ríos Lek y Noord, cerca de Róterdam, y fueron declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997.
Más allá de la belleza de la estampa, estos molinos representan la lucha secular de los neerlandeses contra el agua. Una auténtica lección de ingeniería, ingenio y adaptación al medio.
Utrecht, canales y ambiente universitario
Utrecht está conectada con el Rin a través de la extensa red fluvial neerlandesa. Es una ciudad en la que se comprende perfectamente hasta qué punto los canales han condicionado la vida comercial, urbana y social de los Países Bajos.
Se trata de una de las ciudades más históricas y atractivas del país. Universitaria, medieval y animada, combina monumentos centenarios con una intensa vida en sus calles y terrazas.
Entre sus principales curiosidades y lugares de interés destacan:
● La torre Dom (Domtoren): con sus 112,5 metros, es la torre de iglesia más alta de los Países Bajos. Está separada de la catedral debido al derrumbe de parte de la nave durante una tormenta en 1674.
● El Oudegracht: su canal más conocido, con unos antiguos muelles situados a un nivel inferior al de las calles. Lo que antiguamente servía para facilitar la carga y descarga de mercancías alberga hoy restaurantes, terrazas y pequeños comercios.
● Su origen romano: la ciudad nació como un asentamiento militar romano llamado Traiectum.
● Su universidad: fundada en 1636, es una de las instituciones académicas más prestigiosas del país.
● El Tratado de Utrecht: firmado en 1713, puso fin a una parte fundamental de la Guerra de Sucesión española y tuvo importantes consecuencias para España y el equilibrio político europeo.
● La bicicleta: como en tantas ciudades neerlandesas, forma parte esencial de la vida cotidiana. Utrecht cuenta con uno de los mayores aparcamientos de bicicletas del mundo.
Nuestra visita tuvo lugar el viernes por la noche. La ciudad estaba especialmente animada, con muchísima gente joven ocupando bares y terrazas. Recorrimos el exterior de la catedral, paseamos junto al canal principal, contemplamos el Ayuntamiento y nos dejamos llevar por sus calles, algunas de ellas abarrotadas de ambiente y movimiento.
Fue una visita nocturna sin demasiadas prisas, de esas en las que lo importante no es tanto completar una lista de monumentos como dejarse envolver por la atmósfera de la ciudad.
Utrecht nos ofreció una imagen muy distinta de la Holanda de los molinos, los diques y los grandes puertos: una ciudad histórica, universitaria y llena de vida, donde el pasado y el presente conviven con absoluta naturalidad.

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