domingo, 22 de marzo de 2020

DIARIO DEL CORONAVIRUS. 2



Al igual que Javier Cercas, premio Planeta 2019 con “Terra Alta” (cuya novela tengo y, por cierto, no he leído), pertenezco a esa generación española que no conoce una guerra y, sin embargo, las dos recientes crisis que hemos padecido -solamente podemos analizar económicamente la primera de 2008-, van a ser determinantes para que nuestros jóvenes, la generación mejor formada  históricamente en España, tengan y tendrán, en un futuro inminente, problemas para encontrar su primer trabajo. Los jóvenes tendrán, por tanto, más problemas para insertarse en la sociedad y los subcontratos a tiempo parcial, con más seguridad que en este momento, proliferarán. “Malos tiempos para la lírica”, que diría mi paisano Germán Coppini, también coetáneo. 
Pero no queda otra opción que vivir al día, lidiar con esta maldita realidad que nos acompaña y nos acompañará durante los próximos meses. Cuando pase, hay que ser optimista,  tocará pensar en esas cosas también vitales pero más alejadas en este momento.


Cuando regresaba hoy de comprar el pan me encantó ver en los cristales exteriores de algunos apartamentos dibujos de niños. Me recordaron a aquellos dibujos que hacían los niños de la guerra y que tuve la suerte de ver en alguna exposición. Aquellos  dibujos recogían escenas de situaciones vividas antes y durante la guerra. La guerra era palpable: bombardeos, aviones, refugios, fuego, escenas bélicas que demostraban como se ve la guerra desde los ojos de un niño o una niña. Los dibujos actuales de los niños que exponen en los cristales de sus casas son distintos, (casi) todos ellos son positivos: el arco iris; letras que configuran la palabra fuerza; lazos de luto (negativo por la muerte pero que quiere asumir la realidad del maligno virus); animales libres; naturaleza; escenas de colegio... es una parte de la terapia de esta traumática experiencia lo que les alienta a dibujar todo esto, aunque  sus miras sean la libertad que está cerca pero a sabiendas de que hay que ir quemando etapas diarias qué, con seguridad, nos llevarán a poder respirar en otros lugares que no sean nuestro hogar




DIARIO DEL CORONAVIRUS. 1


“Si el optimismo es un arma de combate, también merece un aplauso la primavera”
Es domingo y, por suerte, no trabajo. Necesitaba un descanso y, aunque hay colectivos que lo están pasando aún peor que yo, todos precisamos relajarnos aunque no podamos hacerlo del todo, la pandemia sigue su curso y las preocupaciones también. Uno de mis placeres cuando tengo descanso semanal y no viajo es leer el periódico, de manera tranquila, sin preocupaciones, mientras de fondo suena una banda sonora que hoy es un nuevo disco editado hace pocas fechas, “Bossa Nova Flavors”, por cierto, muy recomendable. Todos tenemos manías y cuando abro “El País” (o cualquier otro periódico) suelo hacerlo al revés. Dicen que un veintitrés por ciento de lectores suele hacerlo así, iniciar la lectura desde la parte trasera para avanzar hacia delante. Pues bien, la columna del domingo en dicho periódico en la última página, o contraportada, la firma Manuel Vicent y, obviamente, es la primera que leo. Hoy se titula “Otro aplauso” y habla de la primavera que acaba de comenzar. Entre otras cosas escribe “...La eclosión de las flores va a coincidir con la curva más alta de la pandemia. El pólen transportado por los vientos , por los pájaros y los insectos se cruzará con el ciego coronavirus en el espacio... pero, al final, como siempre, el pólen y las semillas sembradas esta primavera ganarán la batalla a cualquier catástrofe...”. (A la última frase le he dado una forma personal).


Cuando he ido a comprar la prensa y el pan que me ha dispensado, desde una cabina hermética, el gasolinero de turno, me desplacé por una de las avenidas más transitadas de la ciudad, y salvo cuatro coches, tres o cuatro parroquianos más y un par de chicas paseando a sus mascotas nadie circulaba a esa hora avanzada del día por allí. Regresé a casa pensando que era mi mejor refugio y que intentaría disfrutar de ese día sin obligaciones profesionales. Julián Marías escribió algo sobre el hogar, no recuerdo muy bien pero más o menos decía que ojalá el cielo fuera parecido a su hogar. Estoy completamente de acuerdo.

En su columna, Vicent finaliza diciendo “...Si el optimismo es un arma de combate, también merece un aplauso la primavera”.

miércoles, 18 de marzo de 2020

https://musicareciensalida.blogspot.com/


Aprovechando el largo camino que nos queda por recorrer debido al "Estado de Alarma" intentaré  aconsejar, humildemente, de nuevos títulos musicales que pueden ser de vuestro interés.
La primera entrada del nuevo blog es para un disco recién salido hoy. Se trata de "Greatest Hits" del gran B.B. King.
Espero sea de vuestro interés. Saludos y que pase pronto esta terrible pandemia. Cuidaros!!!

domingo, 8 de marzo de 2020

INTENTEMOS NO SUCUMBIR AL PAVOR IRRACIONAL




Llevo varias semanas obsesionado con el coranavirus, incluso tengo sueños en los que aparece   ese virus que se ha convertido en pandemia en muy poco tiempo. Hoy he leído dos artículos que hacen referencia al tema. Por un lado, las medidas excepcionales que se han tomado en Haro, una cuarentena vigilada por la Guardia Civil y que deja ver que el brote se ha producido por la asistencia a un funeral en Vitoria, creo entender que buena parte de ellos eran de  etnia gitana. Ya está montado el tinglado, hay personas (o cafres, diría yo) que dicen: “que echen a todos los gitanos de Haro”, “que nadie acuda a los mercadillos”. Vaya, el racismo de la gente no tiene cura. Hoy son gitanos y mañana serán aristócratas, aquí no se salva ni dios. El segundo artículo lo firma Rosa Montero y dice estar segura que ya hemos vivido apocalipsis bacterianos o víricos en la historia europea, peste bubónica en 1348 que exterminó a la mitad de la población europea, la llamada gripe española (más reciente) que mató entre 40 y 100 millones de personas en todo el planeta... En su artículo, la madrileña, sigue comentando todo lo relativo a vacunas y dice que no sucumbamos al pavor irracional, tan contagioso. Finaliza diciendo que todos vamos a morir algún día, esa fragilidad, esa indefensión,  es lo que llamamos vida. Yo añado, pues sí, pero todo esto acojona y es mejor morir naturalmente y no por algo que nos llega, probablemente, por comer animales salvajes sin control. Qué dios nos coja confesados... a estas alturas del partido mejor volverse creyente ¿o no? (pongamos un poquito de humor a algo tan aterrador).

MIS VINOS ECONÓMICOS RECOMENDADOS "DEHESA LA GRANJA" Crianza 2023

MIS VINOS ECONÓMICOS RECOMENDADOS "DEHESA LA GRANJA" Crianza 2023 V.T. Castilla y León Bodegas Dehesa la Granja. Familia Fernández...