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martes, 17 de marzo de 2026

PACO CASTRO BERROJO "In Memoriam"





Recordaba los primeros “Pubs” que visité en Soria, era finales de los 70´y principios de los 80´. Se habían puesto de moda en España bares basados en los “Pubs” británicos que tan solo abrían por la tarde-noche y ponían música de más calidad, generalmente, que los bares de siempre. El primero que se abrió se llamaba “Casablanca”, lo llevaba Paco “Patata” y era un bar donde se consumía hachís (costo), no me gustaba demasiado, debido al ambiente, pero sonaba (a todo volumen) música R&R que era de mi agrado. Tenía entonces 21 años y era un recién llegado a Soria. Poco después abrieron el Zapa, en la calle Zapatería, que con el tiempo se convirtió en la calle de los Pubs. Recuerdo, que por entonces vino a visitarnos a Soria una compañera de la universidad, que era extremeña y había vivido en Londres, por desgracia falleció pocos años después debido a un cáncer. Le encantó el lugar, decía que le recordaba mucho a los existentes en Londres. Su dueño era Juan Luis Lenguas, un tipo serio de larga coleta. Al poco tiempo, en la misma calle, un poquito más abajo, concretamente en el número 13, el propio Paco Patata y su socio “Pachuli” (Miguel Ángel), abrieron el Cafetín la Luna, que hasta que cerró fuimos clientes casi diarios. Después, con los años, en la misma zona abundaron locales de ese tipo de negocio: Real 35, El Son, La Tetería, Planta Baja…


Paco Patata falleció hace un par de semanas. Me llevé fenomenal con él. Recuerdo que el Cafetín la Luna (siempre le llamamos simplemente “El Cafetín”) abría todos los días, pero con la peculiaridad de que cada mes trabajaba uno de los socios y el otro se tomaba descanso. Al principio, solíamos tomar “quemadillo”, (el quemadillo de ron es una bebida caliente,  elaborada quemando ron con azúcar, granos de café, canela y a veces limón, lo que evapora el alcohol y suaviza su sabor) y decíamos a Paco, que lo habíamos echado de menos, sin duda los preparaba mucho mejor que su socio, con los “mojitos” pasaba lo mismo. “El Cafetín” era nuestro refugio, allí coincidíamos con amigos y pasábamos horas y horas charlando, riéndonos, bebiendo y escuchando muy buena música. ¡Vaya momentos!, irrepetibles. Un par de veces coincidí allí con un grupo musical que estaba muy de moda, “Radio Futura”. Eran originarios de Zaragoza y cuando tenían algún concierto en Madrid siempre paraban en “El Cafetín”. 


Paco, posteriormente, montó con el mismo socio (Miguel Ángel) y Álvaro Medina el “Planta Baja”, pero al poco tiempo vendió su parte y comenzó a hacer, profesionalmente, lo que más le gustaba Diseño Gráfico. Seguía coincidiendo con él y nos teníamos un cariño mutuo de grandes amigos. Le llamaba “Casrrojo” y le hacía una gracia tremenda, siempre fue progresista de izquierdas y luchador incansable por las clases sociales más vulnerables y humildes. Era un ejemplo en ese sentido. Mantenía con él mucha relación por las redes sociales, hasta que un buen día dejó de publicar noticias. Le llamé por teléfono, le escribí WhatsApps y correos electrónicos, pero no recibí respuesta. Por medio de un amigo de ambos me enteré que había tenido un derrame cerebral o algo similar y que estaba internado en una residencia sénior. El día 1 de marzo falleció.


Como escribe Esther Guerrero en Soria Noticias, con gran cariño y admiración:


“Paco recuperó a Don Carnal casi medio siglo después de que la Dictadura lo hubiera desterrado del calendario y de la memoria pública. Consiguió que la ciudad volviera a mirarse sin complejos y que recuperáramos la risa como forma de identidad. Y ahora, en contraste, su muerte nos sorprende en pleno invierno e impone el silencio que él supo romper.


La vida ha sido especialmente cruel con Paco en estos últimos años. Le ha ido arrebatando fuerzas, espacios y rutinas, pero no erosionará su recuerdo. Tu ausencia pesa, vecino, pero tu huella permanece”.


Descansa en paz, querido amigo.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

ANDRÉS SOTO. PREMIO NUMANCIA 2017 (Edición 2025)







Hay días, como hoy, que lees las noticias y te llevas una satisfacción tremenda. Han reconocido a mi querido y admirado amigo Andrés Soto García con el premio Numancia 2017, otorgado por el Ayuntamiento de Soria, por su vida dedicada al deporte social en la provincia de Soria.
Juntos iniciamos el deporte del bádminton en Castilla y León y Soria. Además de todos esos años de raqueta demostró su buen hacer dirigiendo la Asociación ANDE Soria con la que concienció (junto a sus compañeros) a la sociedad de que las personas con discapacidad tienen los mismos valores y los mismos derechos que el resto de la población.
Espero que disfrutes de ese galardón. Abrazo enorme.

jueves, 8 de mayo de 2025

LAS NEVADAS DE ENTONCES


No cabe duda de que los inviernos no son como lo eran antes, el cambio climático  se debe a causas naturales y, sobre todo, a la acción del hombre y se produce sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc. y es el mayor enemigo por la menor disponibilidad de agua y, por tanto, menor rendimiento de los cultivos, aumento del riesgo de sequías, pérdida de biodiversidad, incendios forestales y olas de calor.
Recuerdo cuando llegué a Soria, en 1978, las grandes nevadas que caían durante los inviernos, la nieve y el hielo duraban semanas en las calles. Recuerdo de ir a trabajar con 16-18 grados bajo cero y tardar en atravesar el tramo que separaba mi trabajo de mi casa demasiado tiempo debido a que caminaba sobre el hielo. Desde hace medio año ya no vivo en Soria y añoro aquellos tiempos en los que la juventud daba sentido a la vida. Ahora son otros tiempos, el paisaje ha cambiado y los objetivos son  muy diferentes.

"Cuando sales del cine todo vuelve a la realidad. Te has pasado casi dos horas atendiendo una historia que alguien te cuenta e, inconscientemente, te metes en el pellejo de los protagonistas y su situación. Hay veces que te sientes cercano a lo que sucede, otras no tanto. Ayer vi una película basada en un best seller. Por suerte no había leído el libro. No me produjo una especial atracción, ya me lo habían advertido pero, al menos, estuve entretenido. Uno de los atractivos del séptimo arte es que puede servirte para desconectar por algunos momentos de tus circunstancias personales, aunque la película no sea una obra maestra.

Afuera hacía un frío polar. Los apenas trescientos metros que separaban “El Palacio de la Audiencia” de mi coche se me hicieron eternos. Cuando arranqué el termómetro interior marcaba tres grados bajo cero. Eran las doce de la noche. No había casi nadie por la calle y los pocos caminantes se dirigían apresuradamente a sus domicilios, embutidos en sus abrigos y con las solapas levantadas para protegerse el cuello.
Al llegar a casa agradecí la calidez que me aguardaba. A los pocos minutos comenzó a nevar con fuerza, los copos de gran tamaño cubrieron la calle de blanco. Al día siguiente intentaría capturar alguna fotografía de la ciudad recién cubierta. Era la primera nevada de la temporada.

Los dos grandes registradores del frío en Soria son: el niño de la fuente de “La Dehesa” –atacado constantemente por los gamberros- y el Duero. El niño apareció esta mañana con un gran pedestal de hielo en uno de sus laterales, aunque seguía vertiendo agua. El río Duero, a su paso por la ciudad, permanecía con una capa considerable de nieve y hielo e incluso en algunos tramos se puede andar por encima emulando a Jesús. Grandes pedruscos, lanzados por los paseantes, permanecían flotando encima de la blanca concentración gélida.

Remedando a Raquel de Madison hice algunas fotos que acompañan ahora mi texto: unos barcos abandonados, el apacible Paseo de los Gitanos y el Duero cubierto por un manto blanco. Los ciclos continúan y hay que aclimatarse a lo que corresponde a cada momento, no queda más remedio. Ahora frío y bellas estampas. Irremediablemente es invierno y echo en falta aquellas lejanas jornadas tripulando un expeditivo catamarán en el caluroso verano.

Todo el mundo está animado por las primeras nieves. Disfrutaré mientras duré deseando quitarme cuanto antes todas las prendas de abrigo que atrofian mis movimientos. El verano debe esperar. Por ahora todo se ha teñido de blanco".

18 de diciembre de 2007

viernes, 11 de abril de 2025

UNA CITA INESPERADA -2-


Foto: #eligesoria


Seguí paseando por el parque de la Dehesa todos estos años, hasta mediados de 2024 que dejé de vivir en Soria. Me siguieron entusiasmando las ardillas que viven allí, incluso escribí un pequeño libro que se titula "Sé dónde duermen las ardillas". En ese parque paseé, corrí, jugué a Crossminton, hice Chi Kung  con el chino Yangke Hu... fue una especie de centro de operaciones deportivas para mi. Estaba precioso nevado y en verano era maravilloso pasear por él descansando del intenso calor y contemplando su Jardín botánico que es un auténtico testimonio de biodiversidad vegetal donde conocer y contemplar plantas autóctonas y otras de lugares lejanos.
He de reconocer que echo mucho más de menos Soria de lo que imaginaba y siempre estará presente en lo más profundo de mi corazón, allí pasé una de las partes más largas e importantes de mi vida.

"A pesar de haberme levantado más temprano de lo habitual, he tenido tiempo para leer la crónica diaria de mi columnista preferido "Kankel", que así se llama el columnista, escribía hoy que había salido a hacer un recado y decidió realizar el recorrido de vuelta a casa a pie, de esa manera, aparte de hacer un poco de ejercicio, estaría al acecho de la captura de escenas curiosas.
Algo parecido me ha pasado a mí, pero sin el agravante de buscar la noticia. Me dirigía a mi cita con el dentista, no por decisión personal sino por egoísta interés, y surgió una escena fascinante. La mañana era fría, durante la noche cayó la primera helada seria de la temporada, así que comprobando que el termómetro no funcionaba: cero grados ( ni frío ni calor que decimos por aquí), me abrigué con mi nuevo anorak, hmmmm que gustito, y caminé dando un paseo emulando a Kankel. Tuve que atravesar el parque de la ciudad y allí contemplé un espectáculo digno de atención: un señor jubilado entregaba unos frutos secos a las manos de una ardilla preciosa. Quedé encantado con la escena, quise pararme a hablar con el señor pero no tenía tiempo. Durante el trayecto restante hacía mi cita no dejaba de pensar en tan tierna estampa.
La sala de espera de una consulta médica siempre es kafkiana, la espera suele ser una situación angustiosa y muchas veces raya en el absurdo. Un tipo de etnia gitana ha tenido sus tres minutos de gloria en este escenario (una de las frases más populares pronunciadas por Andy Warhol se refería a que todo individuo a lo largo de su vida, por muy miserable que fuera, tenia al menos tres minutos de gloria). Calado con sombrero “cowboy” y paseándose de un lado a otro de la sala ha ido relatando varios episodios de sus problemas dentales en las últimas horas. Decía, entre otras muchas diatribas, que había estado toda la noche bebiendo orujo y escupiéndolo para reducir sus dolores, pero que él a sus sesenta y cinco años (los cumple el próximo domingo) nunca se había emborrachado. Durante ese tiempo de espera, cerca de una hora, han ocurrido otros dos sucesos, una niña negrita, que me recordaba a las muchas que he visto en Cuba o en el norte de Colombia, acompañada de su mamá, dominicanas, ya no aguantaba más la situación de espera, y al salir la enfermera a avisar al siguiente paciente la madre la ha abordado y le ha dicho que esperaban desde las ocho de la mañana y ya eran las diez. La enfermera le ha pedido la citación y ha comprobado que su cita era a las once. Se ha armado una gordísima, la madre que con seguridad no sabe leer ha puesto verde, y en público, a la pobre niña que decía a su madre que ella no entendía bien la letra de los médicos. La última escena la ha protagonizado la persona que tenía a mi lado, tenía cita para las nueve y ya eran las diez y cuarto, me ha preguntado: ¿hoy es día uno, verdad?, y yo le he respondido que no estaba seguro, he mirado la agenda y comprobado que era día treinta. El hombre se ha ido de la sala malhumorado, no era para menos.
He regresado por el mismo lugar y me he parado en el mismo sitio  donde estaba el jubilado alimentando a la ardilla, mientras tanto pensaba que el ser humano, muchas veces, es el más tonto de todos los animales. Al cabo de quince segundos la ardillita ha bajado del árbol y se ha plantado frente a mí, yo llevaba una castaña que había encontrado allí, era una ardilla joven, preciosa, de una marrón oscuro brillante y una colita impresionante de larga. Estaba literalmente a dos pasos de mí y le he presentado la castaña pero al verla no se ha sentido interesada y ha vuelto al mismo árbol. Otro día volveré con un fruto seco adaptado a su tamaño, una castaña es tremenda para ella y seguro que no le gusta su sabor, lo comprobaré en algún libro y regresaré mañana, es una sensación que me atrae irresistiblemente.
Ha salido el sol y se ha alegrado la mañana, aunque para mí la alegría de hoy es haber estado casi tocando a la ardilla del parque. Amigo Kankel, a veces no hay que buscar mucho para encontrar una cita maravillosa."

30 de noviembre de 2006

domingo, 10 de noviembre de 2024

FIN A UNA ETAPA DE MI VIDA


Cine Rex. Soria


Llevo varias semanas recogiendo utensilios del piso, más o menos refugiado en casa. Cuando me asomo a las ventanas, situadas al este y oeste, me paro a pensar en el cambio que ha dado Soria en estos más de cuarenta años que llevo aquí. Compramos el piso, ya lo he narrado anteriormente, en 1982, desde entonces hemos ido perdiendo vistas del exterior debido a la construcción de más pisos y más alturas. Los primeros años divisábamos desde las ventanas del este el “Cerro de Santa Ana”, situado a 1.268 metros de altitud, la ermita de San Saturio… Por el oeste los cambios no han sido tan significativos ya que siempre ha habido un pequeño polígono industrial que se llama “El Viso”, aunque desde hace 5 o 6 años han levantado algún que otro edificio a medio kilometro de distancia de mi vivienda, que aunque no importuna demasiado la vista hacia el viaducto  (una infraestructura ferroviaria  que se construyó para salvar el valle del río Golmayo por parte del trazado del ferrocarril Torralba-Soria) ahora si que están construyendo, al lado de Mercadona, en mi misma calle, una macro vivienda que ocultará ese valle tan hermoso.


Por el momento disfruto, como lo he hecho todos estos años, de esa vista excepcional, tan cambiante con el paso de las estaciones. Ahora, en pleno otoño, los campos están preciosos, con las hojas de los árboles amarillentas y rojizas, y se ve la carretera que va hacia Navalcaballo, el camino de tierra que sube a la montaña, por el que he ido varias veces en bicicleta, la estación del ferrocarril de Cañuelo. Parte de esta vista, cálculo que en un máximo de un año de tiempo, se perderá también, como se han perdido tantos y tantos lugares que formaron parte de mi vida en Soria: Hotel Comercio, los polideportivos de San Andrés  (donde iniciamos el bádminton)  y “La Juventud”, renovados, pero que ya no tienen nada que ver con los anteriores,  cines Alameda y Rex, el hotel de Valonsadero, Discoteca Neón, Cadillac,  Cafetín La Luna, El Son, La Tetería, Mirador-bar Augusto en el río Duero, Real 35, la librería de Antonio Ruiz, aquellos periódicos provincianos “Campo Soriano”, “Hogar y Pueblo”, “Soria Semanal”, y tantos más. También han desaparecido personas conocidas, amigos, la ley de la vida sigue su curso.


Los recuerdos quedan, también muchas anécdotas y vivencias, pero ya nada volverá, las nuevas generaciones avanzan por otros derroteros diferentes a aquello que ya, por desgracia, no existe. Con el paso del tiempo te das cuenta de muchas cosas a las que antes no dabas  importancia, que con tu imprudencia y tus palabras lastimaste a muchas personas, que los amigos son contados y pueden desaparecer en cualquier momento (tal vez no eran tan amigos), que cada experiencia es irrepetible, que lo mejor no es el futuro sino el momento que vives en ese instante, que añorarás siempre a los que has querido y se han ido… y, al final, todo te demuestra que somos sabios demasiado tarde.


“La mayor tragedia de la vida es que envejecemos demasiado pronto y somos sabios demasiado tarde”

viernes, 4 de diciembre de 2020

SORIA. FINALIZANDO UNA ETAPA VITAL




Salgo pronto a comprar el pan y el periódico ya que tengo cita telefónica con mi médico de familia. Por primera vez en lo que va de otoño me pongo guantes y gorra para intentar preservarme del intenso frío que azota estos días Soria. La nieve acompañó mi corto recorrido.  

Mientras leía el periódico y esperaba a que fueran las diez, hora de mi cita, y pasaban los minutos sin recibir la llamada, pensaba en el receso de la sanidad pública española. Desde 2010, con la aprobación por los gobiernos de España y de sus diferentes autonomías (hay que recordar que la sanidad es una competencia transferida) de una serie de recortes que debilitaron el sistema. Una hora y media más tarde de la cita recibo la llamada, y, como siempre, la médica se disculpa diciendo que tiene muchos pacientes y, que, además, tiene que hacerse cargo de los de otros compañeros. Comprendo, no puede ser de otra manera, pero durante esa hora y media de retraso he mirado el teléfono unas veinte veces para comprobar que estaba operativo, no me he podido centrar en nada... 

Oigo en la calle el peculiar sonido del afilador de cuchillos, hacía años que no lo escuchaba y, sin embargo, en la última semana lo he escuchado tres veces. Antes los afiladores eran gallegos, de Orense concretamente, pero ahora provienen de Argentina y de otros países sudamericanos. A pesar de la oscuridad del día, la nieve y el afilador alegran mi reclusión que se va alargando más de la cuenta. 

Pienso durante estos días que, tal vez, sea mi último invierno en Soria y por eso deseo que remitan mis dolores para explorar esta tierra en invierno, ver nieve, pasar frío, percibir los paisajes desde una perspectiva de consumación de una larga etapa. Echaré de menos la facilidad de vivir que produce Soria, pero, también, después de casi 45 años fuera de mi tierruca (Cantabria), tengo ganas de retomar el tiempo que dejé anclado en mi infancia, adolescencia y recién estrenada juventud, aunque sé que ya nada volverá a ser igual. Otra etapa de mi vida está a punto de comenzar y me parece que está a años luz de mi realidad actual y, sin embargo, estoy a punto de tocarla. 

CONCIERTOS VERANO 2026

  CONCIERTOS VERANO 2026 Total: 11 (2 flamenco, 3 pop, 2 clásica, 1 world, 4 jazz) Puntuaciones: 1-10; 4-9; 5-8 y 1-6 27 de junio.  FLAMENCO...