viernes, 4 de diciembre de 2020

SORIA. FINALIZANDO UNA ETAPA VITAL




Salgo pronto a comprar el pan y el periódico ya que tengo cita telefónica con mi médico de familia. Por primera vez en lo que va de otoño me pongo guantes y gorra para intentar preservarme del intenso frío que azota estos días Soria. La nieve acompañó mi corto recorrido.  

Mientras leía el periódico y esperaba a que fueran las diez, hora de mi cita, y pasaban los minutos sin recibir la llamada, pensaba en el receso de la sanidad pública española. Desde 2010, con la aprobación por los gobiernos de España y de sus diferentes autonomías (hay que recordar que la sanidad es una competencia transferida) de una serie de recortes que debilitaron el sistema. Una hora y media más tarde de la cita recibo la llamada, y, como siempre, la médica se disculpa diciendo que tiene muchos pacientes y, que, además, tiene que hacerse cargo de los de otros compañeros. Comprendo, no puede ser de otra manera, pero durante esa hora y media de retraso he mirado el teléfono unas veinte veces para comprobar que estaba operativo, no me he podido centrar en nada... 

Oigo en la calle el peculiar sonido del afilador de cuchillos, hacía años que no lo escuchaba y, sin embargo, en la última semana lo he escuchado tres veces. Antes los afiladores eran gallegos, de Orense concretamente, pero ahora provienen de Argentina y de otros países sudamericanos. A pesar de la oscuridad del día, la nieve y el afilador alegran mi reclusión que se va alargando más de la cuenta. 

Pienso durante estos días que, tal vez, sea mi último invierno en Soria y por eso deseo que remitan mis dolores para explorar esta tierra en invierno, ver nieve, pasar frío, percibir los paisajes desde una perspectiva de consumación de una larga etapa. Echaré de menos la facilidad de vivir que produce Soria, pero, también, después de casi 45 años fuera de mi tierruca (Cantabria), tengo ganas de retomar el tiempo que dejé anclado en mi infancia, adolescencia y recién estrenada juventud, aunque sé que ya nada volverá a ser igual. Otra etapa de mi vida está a punto de comenzar y me parece que está a años luz de mi realidad actual y, sin embargo, estoy a punto de tocarla. 

3 comentarios:

Leo dijo...

La música de la filarmónica transmite paz y sosiego. Mi padre me regaló una preciosa.
Verás como tú nueva etapa estará cargada de inspiradoras letras apasionantes que contar.
Ni te imaginas lo genial que será revivir tu infancia en la madurez.

Nick Cover dijo...

Por desgracia no vino toda la "filarmónica", tan solo el afilador con su "armónica". Jajaja, a todos nos ocurre con los textos predictivos de los ordenadores y teléfonos móviles, jajaja. Saludos, Leo.

Leo dijo...

Filarmónica. La recoge la RAE:
1.Orquesta que puede incluir instrumentos e interpretar obras que no son habituales en la sinfónica.
"el director musical de la filarmónica neoyorquina"
2.
Instrumento musical de viento compuesto por un pequeño soporte alargado de madera o metal con varias ranuras en las que hay una serie de lengüetas interiores que suenan al soplar o aspirar por las ranuras.

Pero sí es más correcto decir armónica.
Muchas gracias. Un saludo.

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