lunes, 30 de mayo de 2011

HOMENAJE DE ALCER SORIA A JOSÉ ANTONIO GARCÍA ROMERO

El próximo jueves día 2 de junio, ALCER SORIA y todos sus familiares y amigos, rendiremos un homenaje a José Antonio García Romero, fallecido hace unos meses. Toño fue presidente de ALCER, a nivel nacional, asi como fundador de ALCER SORIA. El sentido homenaje tendrá lugar en el Restaurante Trashumante de Soria, a las 20,30 horas. En el acto se declamará la poesía "Sin ti", escrita por  dictamen de mi corazón.

http://youtu.be/i53PXRmAiuc

domingo, 29 de mayo de 2011

JACQUELINE

La primera vez que Picasso y Jacqueline se conocieron fue en 1953. Ella tenía 27 años y unos rasgos que a él le recordaron inmediatamente a la de la muchacha que aparece con un narguile en el famoso cuadro de Delacroix: "Las mujeres de Argel". Así la pintó poco después como "Mujer vestida de turca".

La segunda vez que Picasso reparó en Jacqueline Roque, él tenía 72 años, y ella era una belleza de 45 años con los ojos verdes, en la alfarería donde ésta trabajaba. Tras cortejarla 6 meses y dibujar una paloma gigante con tiza en la pared de su casa, se casó con ella en secreto. Los 20 últimos años de su vida los pasó a su lado. Ella fue la más discreta de sus mujeres. Vivió a su sombra.

Desde el principio de su relación, Picasso pintó a Jacqueline muchas veces. Sin embargo, ésta casi nunca posó de veras para él, limitándose a estar en la casa a su lado. Era la única persona cuya presencia toleraba en el taller cuando estaba pintando. Jacqueline se quedaba a su lado las noches enteras mirándolo pintar. El artista garabateaba en el reverso de los lienzos mensajes de amor: "Para Jacqueline, en el día de San Valentín", o, "Para Jacqueline, en el día de su santo, por su marido".

Estaban tan unidos que era raro que ella saliese del hogar. Vivían en un castillo del siglo XVII al pie de la montaña de Sainte-Victoire. A Picasso le inquietaba tanto lo que le pudiera pasarle que, si estaba dándose un baño, no era raro que de pronto apareceise con los pinceles en la mano para cerciorarse de que no se había ahogado. Picasso podría también ser cruel con ella, tanto que Jacqueline a veces se refería a él como al "abominable hombre de las nieves".

Durante los dos últimos años de la vida del pintor, Jacqueline bebía de forma excesiva. Estaba muy afectada por la agonía de su marido, y la difícil relación de ambos con los hijos y nietos de Picasso.
En Abril de 1973, la víspera de su muerte, el pintor se tomó su infusión de todas las noches y preguntó a su esposa: ¿Sabes si tengo suficientes lienzos y pinceles ? Mañana mismo voy a empezar a pintar otra vez.
Al día siguiente, el médico le puso unas inyecciones para que respirase mejor. Picasso le preguntó si estaba casado. El médico le dijo que no.
Pues se equivoca usted- le apuntó el pintor-. Vale la pena. Picasso se volvió a Jacqueline, que le estaba cogiendo la mano y murmuró:
-Mi mujer es maravillosa-
Fueron sus últimas palabras. Jacqueline describió así el momento: "Vi que su rostro rosado se volvía gris. Aún no lo he asimilado del todo".
Seis días y seis noches veló el ataúd en el cuarto de la guardia del castillo. Finalmente lo enterró al pie de la entrada.
Jacqueline se sumió en una profunda depresión. Años más tarde, una noche le dijo a su asisenta Doris, que se iba a un sitio "al que no puedes acompañarme".
Era el 15 de Octubre de 1986, hacia las tres de la madrugada, tendida bajo una manta idéntica a la que cubriera el cuerpo de Picasso al morir, Jacqueline se llevó a la sien el revólver que guardaba en la mesita de noche y apretó el gatillo. Doris encontró el cadáver a la hora del desayuno.
Uno de los deseos sí fue respetado: que la enterraran envuelta en una negra capa española como Picasso, junto a la tumba de éste al pie del castillo.
Como había explicado una vez:
-Me gustaría que me envolvieran en el último lienzo de Pablo-.

(Sacado de "El blog de Sibyla")

sábado, 28 de mayo de 2011

EXPOSICIÓN DE LUIS LÓPEZ (Fotografía)

Estoy ultimando con la dirección del Hotel Bodegón en Peñíscola una exposiciòn de mis últimas fotografías. 

jueves, 19 de mayo de 2011

martes, 17 de mayo de 2011

domingo, 15 de mayo de 2011

JUGANDO AL GOLF


Cuando estoy en Peñíscola pierdo la noción del tiempo, algo muy importante para contrarrestar la tensión diaria de mi profesión. Leía el periódico del sábado disfrutando de un buen desayuno al sol y me enteré que Seve se encontraba en estado grave, así que rápidamente busqué en el teletexto y supe que había fallecido esa misma madrugada (curiosamente, otro de los grandes del deporte, Rafa Nadal, conoció la noticia por ese mismo medio). Tenía mis palos de golf en el coche, el lunes siguiente había
quedado con dos amigos para jugar en Panorámica Golf, en San Jordi. Antes de ir a jugar busqué algo negro para confeccionar un crespón y ponérmelo mientras jugaba pero fue imposible conseguirlo. Ya jugando, Antoine, uno de mis compañeros, me dijo que había coincidido, en calidad de espectador, con Seve en algún torneo que disputó el de Pedreña en tierras francesas. Habló de su calidad humana. Tomás, mi otro compañero, uno de aquellos chavales que emigró a Suiza y ya está de regreso en su querido país de origen, también comentó que había una escultura del jugador cántabro en uno de los hoyos del mejor campo suizo. Por lo visto, introdujo de un golpe la bola en uno de los hoyos (hole in one). El comentario por mi parte, en relación a mi paisanuco, versó sobre la amistad de mi madre con él y los cumplidos que siempre le dispensaba. Cuando jugamos juntos, los tres tenemos un handicap parecido, uno de nosotros suele sobresalir en el total del número de golpes de todo el campo o en el juego de cada hoyo. Ese día, caluroso por cierto, ninguno de nosotros tuvo la concentración adecuada. Nunca habíamos perdido tantas bolas jugando, una media de seis o siete por persona. Sin embargo, en el último hoyo, en el dieciocho, Tomás, buscando la bola que había lanzado desde el “tee”, encontró otras cinco en muy pocos metros, Antoine y yo nos acercamos para ayudarle a buscar la bola que no aparecía y nos encontramos otras cuatro o cinco. Todos sospechamos que algo, seguramente espiritual, sobrevolaba el campo, además de las gaviotas y otras aves zancudas de diversos colores y tamaños. Estuve buscando alguna de esas cámaras ocultas y no encontré ninguna. Por si acaso, por si esas bolas venían del cielo, he guardado una de recuerdo de ese día mágico. No se lo comenté a mis amigos pero una cosa así sólo ocurre en los cuentos. Por eso, por ser algo tan inhabitual, quiero creer que fue un truco de algún prestidigitador  que tiene un lugar especial en el cielo.

LA BOLA NEGRA. 2026

  Título original La bola negra Año 2026 Duración 158 min. País España Dirección Javier Calvo y Javier Ambrossi Sinopsis Las vidas intercone...