
Esta mañana tomaba un café en un bar de Zamora mientras leía el periódico local. A mi lado, en la barra, se encontraban una señora y dos hombres. La señora informaba a sus acompañantes que su marido era autodidacta. Como estaba algo apesadumbrado, minutos antes había depositado mi obra para una exposición en Italia, aparté los ojos del diario y fijé mi atención en la conversación de al lado (pensé que el marido de mi vecina de barra era artista y me llamó la atención). Estaba equivocado, después de autodidacta la mujer dijo que su marido hacía la comida, limpiaba, fregaba, pasaba la aspiradora… vamos todo un ejemplo. Yo también soy “autodidacta” pero no voy proclamándolo por todos los rincones. Uno es cómo es: “autodidacta”, faltaría más.
“Disminuir el paso” es algo que no solemos hacer. Cada uno cuando camina lleva su paso, generalmente rápido, aunque hay veces que debemos acomodarnos al paso del compañero de viaje. Cuesta pero no queda más remedio.
“Disminuir el paso” es el título de un cortometraje que se estrena hoy en Soria. Se trata del primer trabajo del director Iván Hermes. Junto a actores de primera fila como Hugo Silva, Eduardo Velasco, Jordi Vilches y Natalia Abascal participa un elenco de actores desconocidos, pero no por ello menos valiosos que los nombrados. Entre ellos se encuentran mis alumnos Gerva, Choncho, Álvaro y Esme, que junto a otros discapacitados psíquicos protagonizan la historia de Daniel, un chaval autista que encuentra su forma de expresión en el atletismo. Un corto humanitario que reproduce con valor las adversidades con las que se enfrenta día a día cualquier discapacitado.
El corto se basa en hechos reales ocurridos en las olimpiadas para discapacitados de Seattle (Estados Unidos), donde los atletas esperaron a un compañero que se había caído en la salida para ayudarle y entrar todos juntos en la meta.
Yo que tengo la suerte de trabajar a su lado puedo decir que esas situaciones se dan cotidianamente. La solidaridad y el apoyo a sus compañeros son parte del día a día, parte de una rutina que siempre me produce una pasión indescriptible y muy entrañable. Y es que, en ocasiones, disminuir el paso proporciona situaciones excepcionales. Mejor entrar siempre juntos a la meta. Lo importante siempre es llegar.







