
Semana fatídica para el mundo del cine. Ingmar Bergman, director sueco, falleció ayer a los 89 años de edad. Autor de clásicos del cine como "El séptimo sello" o "Fanny y Alexander", se encontraba retirado en su casa de la isla del Mar Báltico desde hace años. Bergman llegó a firmar más de 40 películas, entre ellas "Fresas salvajes" (1957), "Gritos y susurros" (1972), "Escenas de la vida conyugal" (1974) o "Sonata de otoño" (1978). Su obra más conocida es, sin duda, "El séptimo sello", de 1957, cumbre del cine protagonizada por Max Von Sidow, entre otros.
Bergman abordó, con una visión casi siempre trágica, las relaciones entre hombres y mujeres, la muerte, la existencia de Dios o el sentido de la vida. Buena culpa de ello tuvo su educación religiosa y severa, elegida para él por su padre, pastor protestante.

Hoy, un día después de la muerte de Bergman, nos ha dejado otro maestro del cine, Michelangelo Antonioni. Ha muerto a los 94 años de edad en su casa de Roma.
Nacido en septiembre de 1912 en Ferrara (norte de Italia).
Antonioni inició en 1943 una brillante y dilatada carrera cinematográfica, con películas como 'Crónica de un amor' (1950), 'La aventura' (1960), 'La noche' (1961), 'El desierto rojo' (1964), 'Blow-up' (1966), 'El reportero' (1975) y 'Más allá de las nubes' (1995), entre otras. Su última película, como director y guionista, fue 'Eros' (2004).
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