sábado, 20 de junio de 2026

CASA MATILDA, TRONCHÓN (Teruel).


Nuestra idea era visitar en Tronchón el restaurante Casa Matilda, habíamos reservado, de no hacerlo es prácticamente imposible comer allí. Era la fiesta de San Antonio en el pueblo y nos encontramos a Sa, amiga de mi compañero de viaje. Nos indicó el camino al restaurante. Ciertamente pasa desapercibido y, aunque tiene un letrero, cuesta encontrar la puerta de entrada. Tras algún intento acertamos y nos metimos de lleno en la salita de su casa. Entrañable todo y muy peculiar. Se trata de una casa del pueblo completamente normal por fuera, pero una vez dentro te encuentras con la sala de estar, mesa camilla, sillas, televisión,  donde los comensales suelen esperar a que les indiquen cual es  su mesa. Sin duda una imagen de cualquier película española de Berlanga o Buñuel. 


Éramos cuatro comensales y decidimos pedir cuatro primeros y cuatro segundos para compartir. GARBANZOS CON AJO ACEITE,

JUDÍAS BLANCAS CON PERDIZ,

ENSALADILLA DE LA CASA

y ESPÁRRAGOS CON SALMÓN de primeros.


De segundos platos:

RABO DE TORO,

SOLOMILLO CON SALSA DE ALMENDRAS,

CARRILLERAS

 y CIERVO GUISADO.


Luego postres y cafés. 

Acabamos bien, después de dos horas y media comiendo. La comida es casera, abundante y con ese sabor de siempre que ya casi no se encuentra. Aquí no hay prisas ni artificios: hay cocina de verdad, hecha con manos expertas y con el alma de quien ha dedicado su vida a ello.


Entre primeros y segundos tardaron 45´ en servirnos. Habría cincuenta personas comiendo y tan solo dos camareras. Cuando les pedí la cuenta me dijeron que pasaremos de nuevo a la salita de estar y esperaremos a Matilda para cobrarnos. Matilda tiene 83 años y se ocupa de la cocina, también de cobrar. Tras 20´esperando se acercó una señora menuda con una sonrisa llena de vitalidad y energía. Abrió con la llave otra estancia y nos encontramos con la típica tienda de pueblo. Detrás del mostrador hizo la cuenta y nos cobró. También nos informó de que había dos camareras menos debido a la fiesta de San Antonio. Nada de facturas, todo en negro, algo que me dejó impresionado después de leer tan buenas críticas en Internet. Muchos reconocimientos, mucho buen hacer, pero defraudando a hacienda. Lástima. No volveré ni recomiendo que nadie sea cómplice de evasión tributaria por parte de ese restaurante.

No entregar factura es una infracción fiscal grave que constituye evasión tributaria. Los autónomos y empresas están obligados por ley a emitir y entregar factura. 



No hay comentarios:

"BE QUIET". HISTORIAS DE CIUDADES EUROPEAS MOTIVADO POR NILS PETTER MOLVAER

Estoy escuchando el último disco de Nils Petter Molvaer. El innovador trompetista   noruego presenta “Be Quiet”, un álbum colaborativo a dúo...