Éramos cuatro comensales y decidimos pedir cuatro primeros y cuatro segundos para compartir. GARBANZOS CON AJO ACEITE,
JUDÍAS BLANCAS CON PERDIZ,
ENSALADILLA DE LA CASA
y ESPÁRRAGOS CON SALMÓN de primeros.
De segundos platos:
RABO DE TORO,
SOLOMILLO CON SALSA DE ALMENDRAS,
CARRILLERAS
y CIERVO GUISADO.
Luego postres y cafés.
Acabamos bien, después de dos horas y media comiendo. La comida es casera, abundante y con ese sabor de siempre que ya casi no se encuentra. Aquí no hay prisas ni artificios: hay cocina de verdad, hecha con manos expertas y con el alma de quien ha dedicado su vida a ello.
Entre primeros y segundos tardaron 45´ en servirnos. Habría cincuenta personas comiendo y tan solo dos camareras. Cuando les pedí la cuenta me dijeron que pasaremos de nuevo a la salita de estar y esperaremos a Matilda para cobrarnos. Matilda tiene 83 años y se ocupa de la cocina, también de cobrar. Tras 20´esperando se acercó una señora menuda con una sonrisa llena de vitalidad y energía. Abrió con la llave otra estancia y nos encontramos con la típica tienda de pueblo. Detrás del mostrador hizo la cuenta y nos cobró. También nos informó de que había dos camareras menos debido a la fiesta de San Antonio. Nada de facturas, todo en negro, algo que me dejó impresionado después de leer tan buenas críticas en Internet. Muchos reconocimientos, mucho buen hacer, pero defraudando a hacienda. Lástima. No volveré ni recomiendo que nadie sea cómplice de evasión tributaria por parte de ese restaurante.
No entregar factura es una infracción fiscal grave que constituye evasión tributaria. Los autónomos y empresas están obligados por ley a emitir y entregar factura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario