Ir al contenido principal

COMARCA DE SAYAGO

    
Cuando estudiaba en Valladolid, un día me dio por intentar ir al Rally de Portugal. Ya saben, los estudiantes de pelo largo y sus anhelos de conocer mundo (finales de los 70). Como no tenía dinero decidí irme a dedo. Mi objetivo: Oporto. Mi tío Toño  había sido, en sus ratos libres, mecánico  de algunos equipos de rallyes en Cantabria, todos ellos muy humildes, y a veces, solía acompañarle a competiciones próximas a Santander. De alguna  manera fue el responsable de "meterme"  el veneno de la velocidad.
Supongo que tendría en aquellos momentos "saudade" de ver competición en el mundo del motor, y decidí volver a oler esos aromas  de carburante quemado tan especiales. No recuerdo bien los trayectos que realicé pero retengo que hice muchos kilómetros andando por tierras de Sayago. No pasaba por allí, con destino a Miranda do Douro, ni un puñetero coche. Eso sí, el paisaje me sorprendió gratamente por sus  abundantes bosques de robles, alcornoques y encinas... y por sus "cortinas", parte relevante del patrimonio etnográfico de la comarca sayaguesa. Las "cortinas" son kilómetros de paredes que delimitan los terrenos y protegen los cultivos y los rebaños. Es un territorio enormemente agreste en el que abunda la piedra de granito, entre otras. La comarca zamorana  ocupa un territorio de cerca de 1.500 cuadrados en  una población de cerca de 8.000 de habitantes, lo que indica una densidad de población de 5.51 hab/km², una de las más bajas de Europa.
Pasé la frontera andando y cuando atravesé Miranda do Douro,  me recogió una furgoneta que me dejó en el cercano pueblo de Duas  Igrejas. Ya estaba atardeciendo y me acerqué a  la cantina de la estación para tomar algo caliente. Luego busqué uno de esos trenes que están permanentemente aparcados en la vía, saqué mi saco de dormir y me acosté sobre un mullido asiento que nada tenía que ver con las camas de los wagon-lits, tan cómodas ellas. Me despertó el sol recién salido y desayuné en la misma cantina de la estación de Duas Igrejas, mientras pensaba que mi viaje finalizaba en ese pueblo de Tras-Os-Montes. Realmente no tenía un duro, ni tampoco idea de cuales eran las etapas del Rally de Portugal, ni siquiera por dónde pasarían. Esas cosas de cuando uno tiene diecinueve años. 
De vuelta a Miranda do Douro compré un par de botellas de Vinho do Porto que al cabo de unos días cayeron en mi habitación de estudiante del barrio vallisoletano de "La Rondilla". Habíamos quedado para estudiar pero, ni que decir tiene, que nos cogimos un pedal pistonudo. Desde entonces vuelvo con asiduidad a Portugal, a comprar, entre otras cosas el dulce vinito de Oporto... y sigo sintiéndome privilegiado de pasar por esa comarca tan diferente y bella que es Sayago.

Comentarios

Marino Baler ha dicho que…
Historias de universidad...
Miro atrás, recuerdo las mías, y no sé si tengo el síndrome de Peter Pan o que ha pasado demasiado tiempo.

Saludos

Entradas populares de este blog

Castilla la Vieja, León, Vascongadas, Murcia y Castilla la Nueva

La lectura de un libro me ha trasladado a la época que me tocó vivir en tiempos del dictador Franco. Todo ha surgido cuando se describía, en un capitulo de la novela, un mantel de plástico decorado con el mapa de España de entonces. ¡Qué recuerdos! La geografía de España durante esos años era algo distinta a cómo es ahora. La actual Castilla y León estaba dividida es dos regiones; por un lado, Burgos, Soria, Segovia y Ávila, acompañadas por las actuales autonomías de Cantabria y La Rioja (esta división se denominaba Castilla la Vieja), y por otro lado estaba León. Esta región la componían León, Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia. Castilla la Nueva estaba formada por las provincias de Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y la actual Comunidad de Madrid. Murcia era Albacete y la provincia de Murcia. El País Vasco se denominaba Vascongadas. El resto de las comunidades autónomas tenían la misma distribución que en la actualidad. Recuerdo que contando 14 o 15 años teníamos, en mi

SEMANA FATÍDICA PARA EL CINE

Semana fatídica para el mundo del cine. Ingmar Berg man , director sueco, falleció ayer a los 89 años de edad. Autor de clásicos del cine como "El séptimo sello " o "Fanny y Alexander ", se encontraba retirado en su casa de la isla del Mar Báltico desde hace años. Bergman llegó a firmar más de 40 películas, entre ellas "Fresas salvajes " (1957), "Gritos y susurros " (1972), "Escenas de la vida conyugal " (1974) o "Sonata de otoño " (1978). Su obra más conocida es, sin duda, "El séptimo sello", de 1957, cumbre del cine protagonizada por Max Von Sidow, entre otros. Bergman abordó, con una visión casi siempre trágica, las relaciones entre hombres y mujeres, la muerte, la existencia de Dios o el sentido de la vida. Buena culpa de ello tuvo su educación religiosa y severa, elegida para él por su padre, pastor protestante. Hoy, un día después de la muerte de Bergman, nos ha dejado otro maestro del cine, Michelangelo Anton

INTERREG, LA OFENSA PARA SALAMANCA Y ZAMORA ESTÁ SERVIDA

Durante estos últimos dÍas ha tenido bastante repercusión en la prensa de Castilla y León, en especial en la de la provincia de Zamora , la gestión de los fondos europeos del programa “Interreg” por parte de   la Junta de Castilla y León. Dicho programa, “Interreg VA España-Portugal (POCTEP)”, promueve proyectos de cooperación transfronteriza con el apoyo de la Unión Europea . Hasta aquí todo correcto. Sin embargo, el   reparto de los más de 16,2 millones de euros ha causado malestar en Zamora y Salamanca, especialmente entre asociaciones y expertos de la raya hispanolusa, una zona considerada "desierto demográfico" que ve como los fondos transfronterizos se escapan a territorios que no tienen los problemas endémicos de la frontera. De esa cantidad tan solo se han destinado a Salamanca y Zamora, únicas provincias fronterizas con Portugal, poco más de la mitad, concretamente 8,5 millones de euros. El reparto, realizado por la Junta de CyL, con sede en Valladolid y gobierno bi