Título original: À bout de souffle (AL FINAL DE LA ESCAPADA)
Año- 1960
Duración- 89 min.
País- Francia
Dirección- Jean Luc Godard
Guión- Jean Luc Godard, François Truffaut
Puntuación 7/10
Sinopsis
Michel Poiccard (Jean-Paul Belmondo) es un ex-figurante de cine admirador de Bogart. Tras robar un coche en Marsella para ir a París, mata fortuitamente a un motorista de la policía. Sin remordimiento alguno por lo que acaba de hacer, prosigue el viaje. En París, tras robar dinero a una amiga, busca a Patricia (Jean Seberg), una joven burguesa americana, que aspira a ser escritora y vende el New York Herald Tribune por los Campos Elíseos; sueña también con matricularse en la Sorbona y escribir algún día en ese periódico. En Europa cree haber hallado la libertad que no conoció en América. Lo que Michel ignora es que la policía lo está buscando por la muerte del motorista. (FILMAFFINITY)
Un guión anárquico, casi absurdo , unos personajes sobreinterpretados y frescos , un lenguaje cinematográfico sin artificio , y alguien que se acostaría con otra persona solo por el brillo de sus ojos. Insuperable Belmondo, que muestra un personaje curtido por la vida, un superviviente sin escrúpulos para hacer todo lo que sea necesario para sobrevivir. Paris en blanco y negro de finales de los cincuenta, luminoso y a la vez cotidiano, ese plano final de Jean Seberg, con la cara transfigurada (qué poco podía imaginar entonces la bellísima y jovencísima Jean Seberg que veinte años después acabaría suicidándose en el asiento trasero de un coche aparcado en esas mismas calles parisinas).
Estos dos personajes, que nos acompañan a lo largo de los 90 minutos, quieren vivir a toda velocidad en un mundo que no comprenden, como si así no fueran capaces de ver toda la podredumbre que los rodea. En su forma de ver el mundo la rebeldía toma la mano a la inocencia, y ambas se enzarzan en un lacónico baile cuyo único final posible es la muerte.
“Al final de la escapada” (A bou de souffle) resulta un film que es al mismo tiempo clásico y rupturista, pero sobretodo es muy dinámico, cuyos fotogramas transmiten inmediatez. A pesar de los más de 60 años que han pasado desde su estreno, todavía hoy, el film de Godard sigue transmitiendo esa frescura del primer día, con una vigencia prácticamente intacta.

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