
Finalmente realicé el viaje. A Ginebra (Suiza) nos desplazamos en el día, desde Annecy. Estuvimos con Gianna en Cartier, donde nos invitó a un café y charlamos. A su marido (fallecido hace tres años) no pudimos verlo. Ese día comimos en el lago Lemán, concretamente en un restaurante de Yvoire que se llama "Du Port", con unas vistas maravillosas al lago. Por indicación de Gianna comimos perche, como nos decía "con los pies prácticamente metidos en el agua. Luego visitamos Évian.
En Annecy estuvimos tres noches y disfrutamos mucho de sus canales y el mercado de hortalizas, frutas, quesos, vino... En Lyon pasamos cuatro o cinco noches. Nos encantó. "Los bouchons", tabernas típicas, son especiales. Lyon se encuentran entre los principales destinos gastronómicos de Francia. Ofrece un patrimonio culinario único, platos de autor e ingredientes locales, desde platos con trufa y quesos cremosos hasta mariscos frescos, guisos rústicos y vinos de renombre mundial.
Nos encantó su gastronomía y perdernos por "las traboules", pasadizos secretos peatonales que atraviesas patios y edificios, permitiendo pasar de una calle en otra en el Viejo Lyon y el barrio de Croix-Rousse.
15.7.2009
"Viajar no es sólo hacerlo físicamente. También es el antes y el después. La preparación, las expectativas, las posibles visitas a lugares de interés, los itinerarios a seguir, la gastronomía de la zona. Luego viene el viaje en sí mismo. Y después, todas las anécdotas ocurridas, el recuerdo de parajes inigualables, secuencias fotográficas de las ciudades, los pueblos, las rutas, sus habitantes. No cabe duda que viajar hace que te sientas más vivo, más abierto a los cambios, más libre. Aprendes sobre la naturaleza humana, el arte, la geografía, los usos y costumbres, haciendo siempre una comparativa (sobre todo si estás en el extranjero) de tu vida habitual con la que en ese otro lugar encuentras. En definitiva, viajar es una experiencia única que cambia tu rutina para abrirte a expectativas que harán que sientas la frescura de lo nuevo, de lo diferente, intensificando la duración de las horas. Viajando, el tiempo pierde su significado real. ¿Tiene significado real el tiempo?
Estoy de preparativos. A principios de septiembre me voy a Suiza y Francia. Los que me leéis frecuentemente conocéis mi pasión por Francia. Visito el país vecino todos los años. Francia es un lugar donde cualquiera puede sentirse en casa. Conozco casi todas sus regiones y, todas ellas, tienen un encanto especial. Esta vez visitaré la zona de los Alpes. Primero, pasaré unos días en el Lago Annecy, cerca del Mont Blanc. Me alojaré en la ciudad que da nombre al lago, en la Alta Saboya, una ciudad con un barrio medieval muy bien conservado (como casi todo en Francia), canales, puentes cubiertos de flores y calles con arcadas. Su principal atractivo es pasear y estar tranquilo contemplando el lago y los Alpes. Creo que puede ser suficiente motivo para visitarlo ¿verdad? Desde allí me internaré en Suiza para conocer Genéve (Ginebra), la segunda ciudad más importante del país. De Suiza sólo conozco Zurich. Estuve allí cuando viajé hacía Rumanía, en los años ochenta. No pretendo moverme demasiado de Ginebra. Quiero saborearla sin prisa. Mi último destino será Lyon y el Valle del Ródano. Lyon es uno de los centros culturales y comerciales del país y capital indiscutible de la gastronomía. También – ¡cómo no!- hay viñedos: Beaujolais y Drôme. He leído que al llegar a Lyon sientes inmediatamente un “brin du sud” (toque del sur). Al parecer la gente no se desplaza tan rápido como en Paris y el sol brilla más. Lyon es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Su comité declaró que “Lyon, eminente ejemplo de asentamiento humano, representa un excepcional testimonio de la continuidad de la instalación urbana, durante más de dos milenios”. Los muros pintados de Lyon, únicos en el mundo, hacen que la capital de Rhône-Alpes sea, con Berlín y Méjico, la ciudad de los murales monumentales que retratan la vida cotidiana. Tienen unos doscientos metros cuadrados y se dividen en cuatro temas: el carácter visionario del arquitecto; las doce paredes en las que se ha representado la Ciudad Industrial; las cuatro paredes dedicadas a las grandes obras realizadas por Tony Garnier y las visiones contemporáneas de la Ciudad Ideal.
Muy cerca de Lyon, en Saint Ettienne, quiero visitar el conjunto de Firminy Vert, el más importante de Europa realizado por Le Corbusier, arquitecto obsesionado por el bienestar y, también, declarado por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad. “Hay que construir la ciudad en el sol, hay que construirla en la luz. Hay que construirla con la naturaleza reencontrada alrededor de las ciudades. Esto es lo que dirige nuestro urbanismo. Hay que construirla con dignidad y esto es lo que dirige nuestra arquitectura. Hay que construirla en la simplicidad, ya que somos pobres…”
Más o menos esta es mi intención de viaje, mi proyecto. Ya se sabe que luego todo cambia y que hay que ir improvisando, pero no me importa, es más, me encanta improvisar en mis desplazamientos. Mientras tanto, mientras llega la fecha, seguiré buscando información sobre esos lugares y otros cercanos. Y, sobre todo, seguiré viajando sin viajar."
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