martes, 8 de diciembre de 2020

FUSILAR A 26 MILLONES DE HIJOS DE PUTA




Autor: Francisco de Goya

Nueva York, 8 de diciembre de 1980, 22,30 horas.  Chapman espera durante horas a que John Lennon regrese a su domicilio situado en el edificio Dakota, frente a Central Park, se acerca a la pareja (John viene acompañado de Yoko Ono, tras bajarse de una limusina) y dispara cinco balas que impactan en el cuerpo del cantante. Minutos después fallece camino al hospital. 

 Mark David Chapman es periodista, cristiano e hijo de un sargento de la Fuerza Aérea de EE. UU.  Declaró que tenía miedo a su padre cuando era niño ya que abusaba de su madre, también fantaseaba con dioses y personas imaginarias de las que él tenía el control. Tuvo una adolescencia complicada ya que padeció acoso escolar y desde los catorce años consumía drogas de todo tipo. Su grupo musical favorito era The Beatles. En la actualidad tiene 65 años, sigue con vida y permanece recluido en su celda del Correccional de Attica. A Mark se le detectó una esquizofrenia paranoide y se le diagnóstico de maníaco depresivo. 


Hace cuarenta años un esquizofrénico cometió un crimen y, hace unos días, otro loco, un exmilitar español, en un chat de altos mandos del Ejército ya retirados, llama a fusilar a 26 millones de “hijos de puta” y dar un golpe de estado. 

"No queda más remedio que empezar a fusilar a 26 millones de hijos de puta", "hacen falta 26 millones de balas" o "Qué pena no estar en activo para desviar un vuelo caliente de las Bárdenas a la casa sede de estos hijos de puta". Estos son algunos de los mensajes que altos cargos retirados del Ejército del aire, pertenecientes a la XIX promoción, que desvelan las afinidades en la Armada por la extrema derecha y que han sido publicados por infoLibre.


Por desgracia, en la sociedad en que vivimos todo es importante, trascendental, urgente. Las prisas nos pierden y no dedicamos un momento al presente, estamos agobiados por la falta de tiempo y hacemos diez cosas al mismo tiempo. Consumir de forma impulsiva aplaca ese estrés y esa ansiedad que nos produce llevar una vida acelerada. No es de extrañar que esta sociedad enferme mentalmente a las personas. Debemos encontrar momentos para nosotros, reflexionar, aparcar los problemas para intentar no volvernos locos y no radicalizar, como han hecho estos insensatos, la vida política de un país. Vivimos en democracia (ya sé que no es la opción idónea pero, mientras encontramos otro régimen político más avanzado no nos queda otra que vivir con ella y aceptarla) y debemos transigir con lo que desea la mayoría. Ese grupo de retrógrados va en contra de los valores sociales y del evolucionismo antropológico. Desean por todos los medios aniquilar a los que no son como ellos, tan patriotas y conservadores. Fusilar a 26 millones de españoles es un reto hoy imposible para los que solo sueñan con un golpe de estado y otra guerra civil, pero, por suerte, no lo conseguirán.  

Respetemos todas las ideas por contrarias que sean a lo que pensamos, pero no admitamos nunca la violencia como medio para imponerlas. A pesar de todos esos inconscientes, la vida continúa... 

 

 

1 comentario:

Marino Baler dijo...

Hoy creo que eso sería imposible... sería como reclamar que vuelva el imperio español. No dejan de ser declaraciones de un zumbado.
En cierta forma se puede entender que este tipo de gente tenga esa forma de pensar, por todas las connotaciones que tiene el ejército, pero eso no quita que sea algo totalmente censurable y que, afortunadamente, esta gente ya no tiene ninguna autoridad.

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