Salvo 9 días que estuve en Andalucía y Extremadura a finales de febrero y principios de este mes de marzo, he ´residido´ en Zamora 53 días. Siempre es un placer disfrutar de la ciudad, de mi apartamento recién reformado, de sus viandas y sus vinos. Y, justamente, cuando empieza el ambiente por la Semana Santa, me voy. No me hubiera importado quedarme, pero se masifica demasiado y prefiero disfrutarla en otras épocas, ya he vivido muchas “semana.santas”.
Los últimos días he estado con modestias debido, primero, a un resfriado y, desde el pasado día 20, con lumbalgia. Mala racha. Sin embargo hoy hice el viaje Zamora-Santander sin problemas, parece que voy recuperando el tono.
Quise viajar hace un par de días, cuando todavía no había comenzado la vorágine de la operación salida, pero quise recuperarme, esos días hubiera realizado el viaje con malestar. Ciertamente, las carreteras hoy estaban bastante “petadas”, pero los conductores iban con prudencia, lo que se agradece. Vimos alguna baliza V-16, avisos en autovías sobre la obligatoriedad de activarlas… Salimos de Zamora con 11 grados y llegamos a Santander con 12 graducos. Justamente en la frontera de Palencia con Cantabria comenzó a llover, primero “calabobos” y luego ya parecía que estábamos dentro de un tren de lavado. Parada obligada en Reinosa, con 5 grados, a comprar pantortillas y descansar un poco. Por Cantabria el paisaje era espectacular, verde con niebla, lluvia, vacas y caballos “calados”, me sentí de nuevo en casa, qué gusto.
Ahora es tiempo de recuperación, paseos, mar, rabucas y bocartes. Sin duda lo cogeré con ganas.

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