viernes, 1 de enero de 2021

CADA RETO REQUIERE SU PROPIO PLAN




Escucho en este momento el concierto de Año Nuevo por televisión. Como es habitual, me emociono con los primeros compases que esta vez dirige desde el podio Riccardo Muti al que no se le notan  sus ochenta años de vida. La Filarmónica de Viena, que hasta 1997 no tuvo integrantes femeninas (por suerte hoy cuenta con 19 mujeres), como es habitual interpreta polcas, valses y marchas, junto a otros fragmentos orquestales de operetas vienesas y relacionado siempre con la familia Strauss. Llama la atención que no haya público aunque se escuchen aplausos desde puntos distantes del mundo por medio de internet (multi vídeo conferencia de siete mil personas).
Esta mañana del primer día del año salí a pasear por las calles de Zamora. La temperatura era de 0º y los coches aparcados tenían una intensa capa de hielo. Al principio, poco después de las nueve, tan solo se veían personas solitarias paseando, parece que madrugar está vinculado a la soledad. Algunas deambulaban junto a sus mascotas con notorio cansancio (o más bien sueño) sin dirigirse a ningún lugar determinado, simplemente dejando que los antojos de los caninos marcaran el itinerario. A pesar del intenso frío agradecí la aparición del sol, después de seis largos días, y otras tantas noches, de diluvio constante en Santander, se trataba de una presencia muy bien recibida. Tras asomarme al mirador sobre el Duero, decidí regresar a casa pasando por la Iglesia de la Magdalena y el Convento  del Tránsito, o del Corpus Christi, donde las Clarisas descalzas viven en clausura. Por un momento pensé en la felicidad que tiene que suponer estar alejadas de la pandemia, no saber nada de Trump ni de todas esas noticias diarias que nos amenazan constantemente. Me llamó también la atención en mi paseo matutino un indigente, relativamente joven, pidiendo limosna bajo un gran cartel de una entidad bancaria, con la imagen de Nadal y el siguiente texto: “cada reto requiere su propio plan”. Qué contradictorio me pareció el reclamo de la organización bancaria, en ese preciso momento, con dos personajes tan antagónicos. Me hizo recordar algo que leí en una entrevista a un refugiado, creo que mexicano, y que decía “si las personas sufren, es que el sistema no funciona”. Me removió la conciencia la imagen del pobre y del rico, tan cercanos en ese rincón de una ciudad cualquiera  pero tan lejanos en lo económico. Unos tanto y otros tan poco!!!

Seguí inspirándome con la belleza y la sintonía del concierto con el deseo de que este 2021 venga cargado de esperanza, paz, salud, igualdad y optimismo. Hay que seguir creyendo en la utopía, no queda otra.

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