martes, 6 de enero de 2026

RAMBAL, EL "MARICÓN DEL BARRIO". SÍMBOLO DE LIBERTAD


Rambal era el apodo de Alberto Alonso Blanco (1928‑1976), un vecino muy querido del barrio de Cimavilla en Gijón. Fue un transformista que murió asesinado en Gijón. Se hizo famoso por su carácter entrañable, su presencia cotidiana en las calles del barrio y sus historias y anécdotas que contaba a todos. Para los gijoneses, Rambal se convirtió en un símbolo del espíritu de Cimavilla: cercano, simpático y muy ligado a la vida del puerto y del barrio antiguo.

Nacido en Gijón el 29 de mayo de 1928, su vida estuvo ligada al barrio de Cimavilla. De ambiente pesquero, era también el barrio de las prostituas. Por las mañanas Alberto ayudaba a las mujeres del lugar y por las noches se transformaba en Rambal. Reconocido homosexual, también fue activista en pro de los derechos del colectivo.

Fue asesinado en casa, a la edad de 47 años, la noche del 19 de abril de 1976. Además de matarlo, dieron fuego a la vivienda. El agua empleada por los bomberos y los métodos rudimentarios de la policía para abordar la investigación del crimen llevaron a su no esclarecimiento. 

Murió cinco meses después que Franco. Lo cosieron a puñaladas en su casa de la plaza de "les Monjes", hoy Arturo Arias. El asesino quemó la vivienda antes de huir en un intento por borrar sus evidencias. Logró que no le identificasen, pero no consiguió borrar la historia de uno de los personajes más queridos y singulares del barrio.

Pocas cosas han conseguido hacer callar a lo largo de la historia a las pescaderas de Cimavilla. Pero la muerte de Rambalín les hizo enmudecer.  En el lavaderu al que a diario acudía Rambal para lavar su ropa. «Era la alegría del barrio. Cuando lo veíamos llegar ya estaba con las bromas desde lejos, era la madre que lu parió. Vivió siempre como quiso vivir y sin rendir cuentas a nadie, yo creo que era feliz a su manera, que al final es lo que cuenta...», comenta Mari 'la Chata', una de las pocas vecinas históricas del barrio que recuerda la figura del singular personaje.

«Lo mataron con un estilete, un arma muy utilizada por los delincuentes en aquella época. Le acuchillaron y luego el autor colocó el cuerpo inclinado en la cama, con los pies fuera sobre un montón de ropa para hacer una pira y que las llamas prendiesen y carbonizasen el cadáver», rememora Carlos Montero, el médico forense que hace cuarenta años practicó la autopsia al cadáver de Rambal.

Su figura se convirtió en parte del imaginario popular local: incluso después de su fallecimiento, muchos recuerdan su forma de andar, su conversación y su humor. Por eso el barrio decidió rendirle homenaje con una estatua de bronce en la Plaza del Lavaderu.




















































Su figura se convirtió en parte del imaginario popular local: incluso después de su fallecimiento, muchos recuerdan su forma de andar, su conversación y su humor. Por eso el barrio decidió rendirle homenaje con una estatua de bronce en la Plaza del Lavaderu, que lo representa sentado, en actitud relajada, para reflejar su carácter afable y cercano.


En resumen, Rambal no fue famoso por un arte concreto ni por una obra pública, sino por ser “el vecino del barrio”, alguien que encarnó la vida y el alma de Cimavilla, y que se ganó el cariño de toda la ciudad.


Nacido en Gijón el 29 de mayo de 1928, su vida estuvo ligada al barrio de Cimavilla. De ambiente pesquero, era también el barrio de las prostituas. Por las mañanas Alberto ayudaba a las mujeres del lugar y por las noches se transformaba en Rambal. Reconocido homosexual, también fue activista en pro de los derechos del colectivo.

Fue asesinado en casa, a la edad de 47 años, la noche del 19 de abril de 1976. Además de matarlo, dieron fuego a la vivienda. El agua empleada por los bomberos y los métodos rudimentarios de la policía para abordar la investigación del crimen llevaron a su no esclarecimiento. Y así sigue.


Murió cinco meses después que Franco. Lo cosieron a puñaladas en su casa de la plaza de les Monjes, hoy Arturo Arias, la madrugada del 19 de abril de 1976. El asesino quemó la vivienda antes de huir en un intento por borrar sus evidencias. Logró que no le identificasen, pero no consiguió borrar la historia de uno de los personajes más queridos y singulares del barrio alto.


Pocas cosas han conseguido hacer callar a lo largo de la historia a las pescaderas de Cimavilla. Pero la muerte de Rambalín, a los 47 años, las hizo enmudecer. Y llorar. En el lavaderu al que a diario acudía el transformista para tener su ropa como una patena el vacío que dejó fue inmenso. «Era la alegría del barrio. Cuando lo veíamos llegar ya estaba con las bromas desde lejos, era la madre que lu parió. Vivió siempre como quiso vivir y sin rendir cuentas a nadie, yo creo que era feliz a su manera, que al final es lo que cuenta...», comenta Mari 'la Chata', una de las pocas vecinas históricas del barrio que recuerda la figura del singular personaje.


«Lo mataron con un estilete, un arma muy utilizada por los delincuentes en aquella época. Le acuchillaron y luego el autor colocó el cuerpo inclinado en la cama, con los pies fuera sobre un montón de ropa para hacer una pira y que las llamas prendiesen y carbonizasen el cadáver», rememora Carlos Montero, el médico forense que hace cuarenta años practicó la autopsia al cadáver de Rambal.

lunes, 5 de enero de 2026

LAS CIGARRERAS DE GIJÓN (LES CIGARRERES DE XIXÓN)




 

Imagen: MiGijón



En Gijón, las mujeres trabajadoras de la Fábrica de Tabacos, conocidas como "les cigarreres", protagonizaron en enero de 1903 la primera gran huelga femenina de Asturias, paralizando la producción durante nueve días por una reducción salarial, un acto pionero de lucha obrera y feminismo que inspiró a otras mujeres y dejó una profunda huella en la historia local, con memorias que aún perduran. 


Hasta finales del siglo XIX ninguna huelga tenía éxito sin la presencia de las cigarreras. No es raro ya que llegaron a ser 23.000 en toda España. No había mayor ejemplo de sororidad y lucha conjunta que el que estas mujeres profanaban. Nunca se dejaba ninguna compañera atrás, costara lo que costara. 


Las amenazaron con perder su trabajo,  con el cierre de la fábrica, pero no dieron su brazo a torcer. Las cigarreras ya habían protagonizado huelgas y protestas similares a lo largo del siglo XIX en otras fábricas de España para reivindicar mejores salarios y condiciones laborales

Detalles Clave de la Huelga:

  • Contexto: Trabajadoras de la fábrica de tabacos, mano de obra barata en la época.
  • Motivo: La dirección impuso una bajada de sueldo, reduciendo drásticamente lo que cobraban por cajetilla.
  • Duración: Nueve días de paralización total.
  • Impacto: Un hito del movimiento obrero asturiano, demostrando que unidas podían lograr mejoras laborales.
  • Legado: Su memoria sigue viva en Gijón, con una calle dedicada y un documental reciente que recupera su historia. 

Importancia Histórica:

Esta huelga fue un ejemplo temprano de conciencia de clase y lucha por la igualdad de género, mucho antes de que el término feminismo se popularizara, inspirando a otras obreras de la ciudad, como las de la fábrica de La Algodonera, a unirse y demandar mejores condiciones laborales. 


El documental “Cigarreres” de Alejandro Nafría, codirigido por Pablo A. Quiroga Prendes y coescrito por Lucía Nosti pretende recuperar la historia y memoria de Tabacalera a través de entrevistas con las últimas trabajadoras de la histórica factoría, hoy pendiente de rehabilitación como equipamiento municipal. Buena parte del documental se ha grabado precisamente en las obras de este espacio, uno de los últimos vestigios del pasado industrial gijonés, del que apenas hoy quedan restos en la ciudad contemporánea.

MANOLO PRECIADO


Estoy pasando unos días en Gijón y he aprovechado para visitar el monumento (estatua) dedicada a mi querido compañero de Instituto, Manolo Preciado. Fuimos compañeros de pupitre en la Filial número 2 del Barrio Pesquero de Santander en COU. Ciertamente, me emocioné al encontrarme de nuevo con él en las inmediaciones del Estadio de El Molinón. Está vez tan solo pude abrazar al bronce que le reproduce fielmente. Manolo tenía justamente un mes y medio más que yo y falleció con apenas 54 años. Era una persona muy querida en la Filial del Instituto Pereda y poseía una gran humanidad.


El proyecto de construcción de la estatua fue llevado a cabo por iniciativa de la Peña Portal Sportinguista, que contó con la colaboración de la familia y amigos del fallecido, y su coste se estimó en unos 110 000 euros, recaudados mediante aportaciones populares. Su autor es Vicente Menéndez-Santarúa Prendes, conocido como Santarúa (Candás, Carreño, Asturias, 23 de noviembre de 1936-Oviedo, 26 de febrero de 2024), también autor de la estatua de Woody Allen en Oviedo. Un homenaje permanente a la figura de Manolo Preciado, muy querido en la ciudad y en el mundo del deporte por sus valores humanos y su carisma. 

La placa principal de la estatua de Manolo Preciado lleva grabada una de sus frases más emblemáticas y optimistas:  "Mañana saldrá el sol". Además de esta frase, la inscripción incluye: su firma: "Manolo Preciado" y un texto que lo describe: "un hombre que hizo feliz a la gente"

El monumento también cuenta con placas adicionales que listan los nombres de las más de 5.000 personas y entidades que contribuyeron económicamente a sufragar la escultura mediante cuestación popular. 


Manuel Preciado Rebolledo (El Astillero (Cantabria), 28 de agosto de 1957- Mareny de Barraquetes, Valencia, 6 de junio de 2012), conocido como Manolo Preciado, fue un futbolista y entrenador español. Como jugador, llegó a competir en Primera División con el Real Racing Club de Santander, aunque desarrolló la mayor parte de su carrera en categorías más bajas. Durante su etapa como técnico consiguió cinco ascensos, dos de ellos a Primera, siendo el último el logrado con el Real Sporting de Gijón en la temporada 2007-08. Falleció el 6 de junio de 2012 a causa de un infarto, el mismo día en que había pactado un contrato con el Villarreal C. F. para dirigirlo durante la campaña 2012-13. (Fuente: Wikipedia)

RAMBAL, EL "MARICÓN DEL BARRIO". SÍMBOLO DE LIBERTAD

Rambal era el apodo de Alberto Alonso Blanco (1928‑1976), un vecino muy querido del barrio de Cimavilla en Gijón. Fue un transformista que m...