Ciertamente me ha decepcionado “No other choice” (No hay otra opción). Al principio de la película el ritmo es muy pausado y aunque no llega a aburrir no conmueve, a pesar de que la historia que se expone es socialmente curiosa y entretenida, pero excesivamente violenta, al menos desde mi punto de vista.
Trata de la sociedad coreana, donde cada persona tiene un rol especifico asignado, es muy competitiva y las clases sociales están muy bien definidas y son, prácticamente, inamovibles. El protagonista es despedido de la fabrica de papel donde llevaba trabajando más de dos décadas y, eso, causa deshonrra a su familia, obligando a todos sus miembros, padre, madre y dos hijos a pasar estrecheces económicas. La empresa es comprada por una sociedad japonesa y él quiere que le vuelvan a contratar y para ello debe asegurarse que no tiene competencia. No haré spoiler para no detallar lo que ocurre a partir de ese momento.
El desempleo no solo afecta el bolsillo, erosiona la identidad, altera la forma en que se socializa, cambia la manera de hablar y hasta de ocupar un espacio en la sociedad. La película explora ese miedo colectivo dejando que la sociedad se empeñe en ocultarlo. En uno de los rivales de Yoo Man-su (el protagonista), el reproche de su esposa no es solo la falta de empleo, sino la resignación, la pérdida de estatus, casi de masculinidad. El fracaso profesional se convierte entonces en fracaso moral. El contraste con el matrimonio de Yoo Man-su —donde la duda y la desconfianza se filtran— permite a la película cuestionar hasta qué punto las parejas son un refugio ante la adversidad o, por el contrario, otro espacio contaminado por el materialismo y la lógica del éxito.
El final del filme introduce una grieta en el dogma del “no hay alternativa”. La hija pequeña, al inventar su propio sistema de anotación musical, encarna la posibilidad de imaginar otras reglas. Frente a la rigidez del padre, su gesto sugiere que, incluso en un sistema que se presenta como inevitable, la alternativa aún puede tener futuro.
Sinopsis
La historia sigue a un hombre de mediana edad llamado Man-su que se embarca decidido en una búsqueda de trabajo tras ser despedido inesperadamente de la compañía de papel en la que trabajó durante 25 años. 'Si no hay una vacante para mí, tendré que crear una para que me contraten. No hay otra opción'. Adaptación de la novela 'The Ax' de Donald E. Westlake, que ya fue llevada al cine en la película 'Arcadia', dirigida por Costa-Gavras en 2005. (FILMAFFINITY).
Puntuación- 6/10

No hay comentarios:
Publicar un comentario